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¿SE ESTÁ DESMORONANDO EL SISTEMA?

 En los medios de comunicación los “expertos” suelen ocuparse de la actualidad, pero como si estuviera compuesta por cuestiones superficiales del tipo de lo que alguna persona u organización ha hecho o dicho, o de lo que acaba de ocurrir aquí o allí. También es necesario ocupar un punto de observación desde el que sea visible una realidad más amplia, hacia atrás y hacia adelante. Ciertas cosas eran de una forma hace muy poco, ayer mismo, y la situación ha cambiado en aspectos que pueden ser decisivos.

La vieja situación que parecía estable y definitiva

Estados Unidos único poder imperial

Aprovechando que la segunda guerra mundial se había desarrollado lejos de su territorio, devastados los restantes países intervinientes, Estados Unidos impuso los Acuerdos de Bretton Woods concebidos a su gusto y beneficio. El Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial se presentaron entonces como medio de evitar que una futura nueva depresión económica volviera a ser caldo de cultivo para el fascismo y la guerra, pero quedaron bajo control de Estados Unidos como instrumento de un nuevo colonialismo. Además, para salvaguardar el capitalismo en el mundo era necesario crear y mantener un enorme ejército, con  bases militares en otros países, flotas patrullando los distintos mares, capacidad aérea temible, tecnología creciente para asestar golpes y para evitarlos, y ello obligó a dos estrategias dependientes de la confianza de muchos países: fabricar dólares a capricho (aprovechando que, al ser moneda de referencia básica, su demanda mundial evita los efectos inflacionistas que esa práctica tendría para las restantes monedas) y aumentar la deuda colocando bonos del Tesoro de Estados Unidos por todas partes.

Después de hacer lo necesario para hundir a la URSS (carrera armamentística, “Operación Ciclón” en apoyo a los rebeldes en Agfanistán) quedó como único poder imperial de la tierra, con sobrada capacidad para imponer a sus aliados y a sus enemigos la política que beneficiaba a su élite económica. Esa política era presentada como lucha por la democracia y la paz, y muchos, dentro y fuera de Estados Unidos, creían que era así. Sin embargo parte importante de esa política era la explotación de países indefensos, cuyos dictadores obedientes permitían el saqueo de su pueblo a cambio de una parte del botín colocada a buen recaudo en paraísos fiscales.

Una UE prestigiosa

Entretanto, desde 1951 (Comunidad europea del carbón y del acero, Tratados de Roma del 57, de Maastricht del 92, de Ámsterdam del 97 y de Niza de 2001) se fue desarrollando la Unión Europea con creciente prestigio en el ámbito moral, proyecto al que muchos deseaban sumarse y al que veían como modelo de respeto a los derechos humanos, de democracia y de bienestar social.

Un capitalismo relativamente domado

Aunque el capitalismo no puede dejar de ser irracional e injusto, el de ayer no era todavía salvaje. El mercado premia siempre con más a los que tienen más, y con menos a los que tienen menos, pero existían ciertas regulaciones que daban preeminencia a la economía real, la que produce mercancías y servicios, frente a la meramente especulativa.

Se cumplía una condición necesaria para la estabilidad del Sistema

Esa condición es que partidos políticos, medios de comunicación y altos funcionarios, entre ellos los judiciales, estén controlados por el poder económico.

Todos los partidos políticos con capacidad de gobierno eran pro-sistema y gobernaban y legislaban al servicio del amo en los capítulos fundamentales, laboral, económico y fiscal. Los partidos eurocomunistas habían abandonado el intento de revolución violenta y, aceptada la legitimidad de la democracia capitalista, pretendían un cambio social mediante una toma del poder vía elecciones. Se los toleraba en la medida en que su pretensión era ilusoria. Estaban controlados a través de sus deudas. Tras un cierto éxito, sobre todo en Francia e Italia, cayeron en un papel anodino.

El monopolio en la fabricación de la opinión e información públicas estaba asegurado, en manos de las iglesias, los partidos políticos y los medios de comunicación, fueran privados, bajo control de sus propietarios y al servicio de la ideología e intereses de éstos, fueran públicos, controlados por políticos pro-sistema. Era así fácil fabricar la opinión de que vivíamos en democracia, y de que los partidos políticos representaban los intereses de sus votantes.

Para cada clase de gente había una clase de medios, unos carentes de prestigio y otros prestigiosos. Todos se presentaban como encarnación del derecho de libertad de expresión, dechados de objetividad y garantía de democracia, y hacían su autoalabanza con cualquier pretexto sin que nadie hiciera objeciones públicas.

La estrategia de mentira sistemática en apoyo del sistema se aplicaba en cada caso de forma distinta. Mientras los medios carentes de prestigio utilizaban directamente la mentira, los serios utilizaban el silencio, el realce de lo anodino, la exaltación de valores deseables, pero como si sólo pudieran prosperar en la democracia capitalista, el ataque virulento contra todo lo que oliera a colectivismo, todo ello para dar una versión radicalmente falsa de la realidad bajo una apariencia de objetividad y neutralidad sin tacha. Cualquier intento, en cualquier parte, de justicia y equidad era condenado y descrito como antidemocrático y criminal.

Personas de gran prestigio, porque su voz y su figura parecían garantía de honradez por encima de toda sospecha (cualidad muy bien pagada), hablaban muy sesudamente de cualquier cosa en los medios “serios”, pero nunca de lo fundamental. Tras omitir aquello que demandaba ser dicho y gritado una vez y otra, se dedicaban a su cháchara.

Poblaciones adormecidas

Sometidos a una incansable y tenaz propaganda anticomunista y a una continua afirmación de las bondades del sistema, la mayoría de la gente no podía hacer otra cosa que aceptar todo daño propio como un mal menor (y así se fue viviendo el inicial desmantelamiento del Estado del bienestar en Europa), e incluso aceptar como beneficio lo que era un daño.

Terrorismo bajo control

El recurso a la fuerza de quienes se situaban frente al sistema de manera violenta era un terrorismo de efectos asumibles, previsible y acotable en sus acciones y efectos.

Sin alternativa

Se explica así que en 1992 Francis Fukuyama afirmara (en El fin de la historia y el último hombre) que debido a la disolución del bloque comunista, la única opción viable es la democracia liberal, tanto en lo económico como en lo político. Las ideologías habían dejado de ser necesarias, sustituidas por la economía. A la mente febril de Fukuyama Estados Unidos se presentaba como la única realización posible del sueño marxista de una sociedad sin clases, y el fin de la historia significaba el fin de las guerras y las revoluciones sangrientas; los hombres se dedicarían ya a satisfacer sus necesidades a través de la actividad económica sin tener que arriesgar sus vidas en ese tipo de batallas. Naturalmente, a este torpe cuento se le dio mucha difusión. El marxismo era una vieja ideología ya caducada.

Y sin embargo… ¡cómo ha cambiado todo esto!

Sin que personas como Fukiyama lo captaran, este panorama había comenzado a cambiar precisamente cuando se impuso la ideología neoliberal en Europa y Estados Unidos como pensamiento único. Se desregularon espacios económicos dejándolos a la voracidad insaciable del dinero, se privatizaron servicios que debieran ser públicos, y se estableció una globalización que se presentaba como inevitable: había que adaptarse a ella si no se quería perecer. Pero no se trataba de una globalización inevitable, sino sólo de la forma que conviene a los depredadores, astuta conexión de regulaciones y desregulación: regulaciones estatales muy efectivas en defensa de la propiedad privada y un espacio mundial sin normas en el que el capital financiero y especulativo puede actuar a su antojo.

El panorama ha cambiado por estas cosas:
1. Estados Unidos es un imperio en decadencia y la UE ha perdido su glamour.
2. Haciendo uso de la libertad que la nueva legislación concedía a los bancos se inició un proceso de ingeniería financiera en que las audacias y astucias llegaban cada vez más lejos en el afán codicioso, y el invento se escapó de las manos de los astutos inventores, dando lugar a la crisis de 2008.
3. El desarrollo de Internet ha traído las redes sociales, los canales de YouTube, la prensa digital, los blogs y los youtubers de izquierdas, cuyas voces llegan a cualquier parte del mundo sin necesidad del aval y apoyo económico de un grupo bancario.
4. Como consecuencia de la crisis y de las redes sociales han surgido partidos no controlados.
5. Hay una nueva forma de terrorismo.

1. Imperio en declive

En 1960 Europa, Estados Unidos y Japón disponían del 70% del PIB mundial. Hoy han bajado al 55%. El G-7 (Alemania, Canadá, Francia, Reino Unido, Estados Unidos, Italia y Japón) que en 1992 tenía el 60% tiene hoy el 54%, y por eso ha sido necesario crear el G-20, que concentra el 85%.

Con la sigla BRICS se hace referencia a la asociación económica-comercial de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, las cinco economías nacionales emergentes más importantes del mundo, con gran población (China e India por encima de los mil cien millones, Brasil y Rusia por encima de los ciento cuarenta millones), un enorme territorio (casi 38,5 millones km²), alto valor estratégico, riqueza en recursos naturales y un gran crecimiento de su producto interno bruto y de participación en el comercio mundial. Estos países, aun carentes algunos de ellos de poder militar, no obedecen sumisamente las indicaciones imperiales.

Y si tomamos en cuenta el poder militar, el mundo es ya tripolar: Estados Unidos, Rusia y China.
Ello significa que el imperio estadounidense está en decadencia.

Pero hay algo más: su deuda ha llegado a tal nivel (hay muchos números, según se tome en cuenta la federal o también la de los Estados y municipios, pero ninguno baja de 20.000 billones de dólares en terminología europea, o sea, de millones de millones), que es una deuda absolutamente impagable, siéndolo más por la necesidad que tiene Estados Unidos de seguirse endeudando, y ello cuando la confianza internacional en el dólar y en los bonos del Tesoro americano ha empezado a bajar y se buscan alternativas.

China representa el poder del futuro, no sólo por su crecimiento económico y su poderío militar, sino por la forma en que sus niños y jóvenes conciben el estudio y el esfuerzo por diferencia con la juventud occidental.

Los estrategas estadounidenses Zbigniew Brzezinski y Henry Kissinger saben bien que todo ha cambiado. Kissinger intentó un G-2 entre Estados Unidos y Rusia para frenar a China, Brzezinski concibió un G-2 de Estados Unidos y China contra Rusia, pero Rusia y China mejoran sus relaciones y ya no están a expensas de los deseos de Washington. A la vista de ello Brzezinski piensa que Trump debería propiciar que Estados Unidos, Rusia y China trabajen coordinados para mantener la estabilidad mundial. Pero el desconcierto aumenta (y una consecuencia de ese desconcierto ha sido precisamente la elección de Trump como presidente).

Al actuar contra Rusia (sanciones económicas) y contra China (el TPP), Obama ha podido comprobar, a la vista de los efectos, que Estados Unidos no tiene ya capacidad para imponer su criterio. Trump parecía intentar primero un acercamiento a Rusia contra China, pero de improviso se enfrenta a Rusia con su lanzamiento de misiles contra Siria, y sale del TPP dejando un espacio que China está dispuesta a ocupar.

Añádase que el poder militar de Estados Unidos no le garantiza la victoria en las guerras en que pudiera tener la tentación de meterse. Sus torpezas militares y diplomáticas imperiales han generado los problemas actuales en Irak, Siria, las tensiones con Irán, con Corea del Norte, sin que pueda resolver ninguno de estos asuntos a su satisfacción. Sus soldados son mercenarios que no quieren morir y que luchan en países en los nada se les ha perdido. Además la muerte de un soldado americano es tomada en su país como una tragedia insufrible. Poco pueden contra aquellos que se sienten atacados en su propia casa y que no temen a la muerte, incluso la buscan si es un medio para hacer daño al enemigo. Estados Unidos puede lanzar misiles desde sus destructores o aviones, pero teme implicarse con tropas sobre el terreno.

2. Una UE afeada y disminuida

La UE, que era un ideal admirado y apetecido, se ha ido hundiendo en un fangal desde que la socialdemocracia europea, como si hubiera creído eso del fin de las ideologías, se rindió al pensamiento único, cuyas imposiciones han convertido a la Unión en cortijo de un poder económico autodestructivo. La reacción brutal contra Grecia, que la derecha española festejó como una derrota de Syriza (y un aviso, por tanto a Podemos) fue en realidad una derrota de la UE.

En agosto de 2015, bajo el título Syriza acaba con el mito de Europa, escribí en este blog:

“Para la población que votó No en el referendum ha sido un trago amargo comprobar que Tsipras ha tenido que traspasar las líneas rojas que había trazado. En cambio los medios conservadores han festejado con ruido y alborozo el fracaso de Syriza. Los periodistas y los políticos conservadores miran a corto plazo. Visto el asunto con más perspectiva parece evidente que el desaguisado para la Europa neoliberal es mucho más grande que para Tsipras, Syriza o Grecia.”

Añadan a este asunto el tema de los inmigrantes y refugiados, con decenas de miles de niños migrantes desamparados, que ha dejado claro hasta qué punto era acertada la denominación “Europa de los mercaderes”, con unas élites gobernantes insensibles y brutales, y una parte de la población mal socializada (xenófoba, racista, violenta).

Son más los que ahora se quieren ir de la UE que los que quieren entrar. Ha empezado por marcharse Gran Bretaña, pero según el Pew Research Center la opinión favorable a la UE ha bajado en Italia del 78 al 59%, en Francia del 69 al 38% y en España del 80 al 47%.

3. Efectos de la crisis de 2008

No se aprovechó esa crisis para reformular el capitalismo, como tantas veces se había prometido en crisis anteriores, sino para fingir que obligaba a medidas drásticas, sin posible alternativa, que consistieron en acelerar el desmantelamiento del Estado del bienestar en muchos países europeos y en condenar a los trabajadores a la precariedad, el paro, la pérdida de derechos y los bajos salarios, pasando muchos de ellos a la condición de trabajadores pobres. En España se argumentó que habíamos vivido por encima de nuestras posibilidades, o que las reglas son las reglas, o que las deudas deben ser pagadas (no importa que sean ilegítimas), o que las pensiones peligran por el envejecimiento de la población, y todo ello como pretexto para recortar en los presupuestos las partidas dedicadas a educación y sanidad, y para saquear la caja de las pensiones, con una clara invitación a que se acuda a la educación, la sanidad y las pensiones privadas.

Evidentemente, la causa de los recortes nunca ha sido la falta de dinero, sino sólo que un exceso de dinero está en manos privadas y que los gobiernos sumisos no osan subir los impuestos a los ricos en la cuantía necesaria para promover el bienestar colectivo.

4. El descrédito de los medios de comunicación

Respecto al adoctrinamiento de la población, las redes sociales han generado un proceso de diseminación de verdades que va poniendo algunas cosas en su sitio para grupos de población cada vez mayores.

Sin duda las redes sociales son un vertedero de falsedades, estupideces e insultos, porque todo eso configura de hecho la mentalidad de una parte de las actuales poblaciones. Lo que antes se gritaba o se mascullaba en la barra de un bar o en la privacidad del domicilio se expresa ahora en las redes, y cualquier sandez o ataque miserable goza de la capacidad de difusión mundial. A su vez, la prensa digital es a veces vomitiva (ahí están Alerta Digital, Okdiario, El Imparcial, Mediterráneo Digital, Periodista Digital), pero también por las redes circula el conocimiento que no tenía acceso a los medios de comunicación controlados. Lo que nunca se publicaría en El País, en Le Monde o en New York Times se puede publicar ahora en un blog independiente o en un periódico digital como Público o CTXT (cuyo aumento de lectores es reconfortante).

Por las redes circulan también juicios certeros sobre los medios controlados y sus colaboradores, que de esta forma están perdiendo su gratuito prestigio. De ahí la acusación hecha contra Podemos por diez periodistas y aceptada por la Asociación de la Prensa de Madrid. No soportan que lo que antes no se podía decir de ellos (no había dónde) se diga ahora. O sea, que se descubra su papel de servidores dóciles de los dueños de los medios, papel que les obliga a mentir, difamar y callar según les venga impuesto.

5. Partidos no controlados

El hecho de que la crisis no haya afectado a los que la promovieron (por el contrario han aumentado escandalosamente sus ingresos) , y que se la hayan hecho pagar a sus víctimas, sobre todo a los que vivían de un sueldo o salario modesto, ha dejado más claro que nunca que este sistema es inaceptable. Tener conciencia de ello y de que los recortes no eran una opción inevitable, sino sólo la opción que impusieron unas élites tan miopes como codiciosas (conciencia que hubiera sido imposible sin Internet), ha generado una indignación con efecto imprevisto: en algunos países, a la izquierda de los partidos prosistema, han surgido partidos como Syriza y Podemos, no controlados, con gran alarma de quienes gobiernan, que han intentado liquidarlos cuanto antes para evitar la imitación que prendería en otros países si se les deja tener éxito.

A los de Syriza se les ha castigado eficazmente y a los de Podemos se ha intentado hacerlo por todos los medios, incluidas las mentiras fabricadas por policías políticas y propagadas de muy buena gana por los medios de comunicación. Pero ahí siguen, capaces de decir lo que los restantes partidos no pueden, y demostrando que hay otra forma de gobernar allí donde han conseguido algún poder.

6. Nuevo terrorismo

El dolor y la frustración del mundo colonizado y dominado por las élites occidentales ha generado un nuevo terrorismo contra el que la defensa es difícil. Se trata de “lobos solitarios” dispuestos a inmolarse, adoctrinados en la Red, al margen de organizaciones detectables y controlables por el aparato policial. Quien está dispuesto a morir es mucho menos controlable que quien desea seguir vivo.

Inestabilidad

Estos cambios nos sitúan en un mundo inestable, que difícilmente puede volver a ser como era a comienzos de este siglo. Nadie puede garantizar que no caigamos otra vez bajo el dominio de los fascismos y del poder arbitrario, con licencia para torturar y matar a los oponentes. De momento el autoritarismo va ganando espacio, sea con el pretexto del terrorismo, sea apelando a limpiar la red de noticias falsas o comentarios delictivos. La libertad de expresión que tanto han invocado ya no les gusta, desde que la puede ejercer todo el mundo, y están ideando cómo acabar con ella.
Nunca fue tan necesario el papel de una izquierda anticapitalista que, ante esta situación, sepa responder con lucidez a la pregunta “qué hacer”.

jmchamorro@jmchamorro.info