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ALGO MÁS SOBRE REDES SOCIALES Y PARTIDOS INCONTROLADOS

No hay manera de entender la realidad política si se olvida una verdad histórica elemental, y es que la inicial democracia censitaria (en la que sólo podían votar los propietarios) pasó a sufragio universal sólo cuando los propietarios se sintieron seguros de que su riqueza no corría peligro si se daban estas condiciones: control sobre partidos políticos y medios de comunicación y una mayoría de la población sumida en la gnorancia respecto a cuestiones políticas y económicas. Algo fácil de conseguir si hay dinero suficiente para financiar a partidos prosistema (incluidos los socialdemócratas), sostener medios de comunicación privados, hundir a partidos y medios que no cooperen y, a través de los testaferros políticos, decidir el tipo y calidad de la educación que se da al pueblo.

Esta ha sido la base firme sobre la que se ha venido asentando el Sistema plutocrático que padecemos, y que ahora se está resquebrajando. Principalmente porque han surgido partidos no controlados y están ahí las redes sociales que disputan, a quienes lo han venido disfrutando en monopolio, el derecho a producir la información y la opinión públicas, con el efecto de que parte de la población empieza a abrir los ojos y a enterarse de qué va.

Que todo esto es muy peligroso para el poder lo demuestra la desproporcionada y feroz campaña de los medios pro-sistema contra Podemos y contra las redes sociales, y también las medidas represivas que el poder ya ha comenzado a tomar.

Los medios al servicio de sus dueños

Nada mejor para situar el caso que recordar tres sucesos recientes que no son excepcionales y que aclaran el papel de los medios privados.

Publicación de informaciones falsas contra quien conviene

Como se sabe, en 2015 el ex jefe de policía Eugenio Pino creó una brigada secreta, una policía política cuyos cometidos ilegales consistían en fabricar chapuceros informes contra políticos de Podemos o ligados al proceso soberanista catalán. Siguiendo la costumbre, un dosier anónimo fue entregado a Eduardo Inda con la instrucción de que no lo publicara en su periódico hasta que le dieran la orden de hacerlo (algo que ocurrió unos meses después, naturalmente en el momento en que podía hacer más daño electoral). En tal informe se afirma que el fin que persiguen los investigados de Podemos no es otro que dar “un golpe de Estado encubierto financiado por los gobiernos de Irán y Venezuela”, cuyo dinero serviría para “hacer apología de la izquierda más radical con el fin de desestabilizar los gobiernos occidentales y justificar sus respectivos regímenes…” Y ahí andaba Inda blandiendo un falso documento para afirmar esa necedad en su periódico digital y en los platós amigos.

El chantaje y la amenaza

Son muy didácticas algunas conversaciones telefónicas grabadas por la policía al presidente de La Razón, Mauricio Casals, al director, Francisco Marhuenda, y a Edmundo Rodríguez, consejero delegado y propietario de un 25% de ese periódico. Rodríguez, como responsable del Canal de Isabel II en América y supuesto testaferro del expresidente de Madrid Ignacio González, compró en Brasil la empresa Emissao, por la que, según indicios suficientes, se abonaron 25 millones más de su valor real, 20 de los cuales acabaron en Suiza.

Cuando la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, se sintió obligada a entregar a la fiscalía documentos comprometedores para Rodríguez, tanto Casals como Marhuenda aseguraron a éste que desde la Razón harían lo que fuera para evitarlo. Y en efecto, los dos se emplearon sin descanso para salvar a su consejero delegado, según prueban conversaciones telefónicas que comienzan en Julio de 2016 y que contienen pasajes como los siguientes:

Marhuenda a Rodríguez: “Me ha dicho Mauricio, por eso te llamo, que me pongo a tus órdenes… Y yo me voy a ver a esta locuela [a Cifuentes] el lunes o el martes […] Hago lo que tú me digas.”
Casals dice a Rodríguez que ha dicho a Marhuenda que su continuidad en la dirección del periódico depende de cómo se porte en esto.
Rodriguez a Marhuenda: “Dile, oye, [a Cifuentes] que sepas que ese señor maneja el 25 % del periódico.”
Casals dice a Rodríguez que no es solamente La Razón la que se implica en su defensa, sino todo el grupo; es decir, Antena 3, Onda Cero y La Sexta.
Casals intenta calmar a Rodríguez diciéndole: “Y no te preocupes, que las pasará putas esta señora [Cifuentes]”.
Marhuenda a Rodríguez: “Le hemos dicho que eres un soldado nuestro, que eres intocable para nosotros y ella por las malas tiene mucho que perder. En una guerra no puede ganar”. Y también: “Ya nos hemos inventado una cosa para darle una leche a Cifuentes y que tome nota. Le he dicho: ‘tu misma, llevas ahí mucho tiempo en el Gobierno. Ahora la gente asocia el Canal a vosotros, punto, e Ignacio González es PP. Tú misma”.
Marhuenda en otra conversación: “Me ha llamado la zorra de Marisa por la leche que le hemos dado hoy. Le ha hecho mucha pupa. Marisa quiere saber si es una campaña. Evidentemente he dicho que no, no hace falta reconocerlo, no es tonta. Le dije: ‘hombre, si hacéis las cosas mal, pues nosotros…’. Mañana le damos otro viaje a Cifu [Cifuentes]”.
Y, en fin, en otra conversación Rodríguez llama a Casals para expresar su malestar porque en La Razón se ha publicado una noticia elogiosa sobre el número dos de Cifuentes, y Marhuenda se disculpa : “Siento lo de Garrido, ya he dicho que no salga nada bueno de él.”

En el sumario de la Operación Lezo hay otra conversación registrada en la que Casals dice a Ignacio González que Antonio García Ferreras “se ha portado de cine” por no hacerse eco en “Al rojo vivo” de una noticia que perjudicaba al expresidente ahora en prisión. Al enterarse de esto Ferreras se defiende, pero reconociendo que hubo presiones y denunciando que El País censuró algunas de las informaciones que perjudicaban a González. Y hay una batallita de tuits entre Marhuenda y J.P. Ramírez echándose en cara mutuamente falseamiento de datos y campañas con propósitos ocultos.

Selecciones y vetos

La SER denuncia que Podemos impide a Iñigo Errejón participar en su tertulia de Hora 25 y este partido lo desmiente:

Las rotaciones y la feminización de las portavocías forman parte de nuestra política de comunicación. Informamos hace una semana a la cadena SER de que en la edición de Hora 25 prevista para hoy nos representaría Irene Montero. La SER ha decidido vetar a Irene Montero y a todos los portavoces de Podemos menos a uno. [...] Están en su derecho de vetar a Podemos en su emisora, pero nosotros estaremos dispuestos y encantados de acudir a sus programas. Estamos a la espera de que rectifiquen y que esta noche nos dejen estar en Hora 25. Si la SER no lo veta, esta noche nos representará Irene Montero. Iñigo Errejón seguirá representándonos en los medios, incluida la SER.

Es el momento en que Iñaki Gabilondo afirma en esa radio que le resulta “muy incómodo tener que recordar a catedráticos de políticas algo tan obvio como que la Cadena SER es una empresa privada que invita si quiere y a quien quiere, que naturalmente se puede criticar el mecanismo, sistema o proceso de selección de las personas a las que invita, y a las que confirma o de las que prescinde, pero eso no otorga ninguna atribución especial a ningún partido, ni le arrebata el más mínimo derecho a un medio de comunicación.” Y concluye: “Repito, creo que Podemos se hace un lío tras otro sobre los medios de comunicación.”

Evidentemente, Gabilondo se podía haber ahorrado la mucha incomodidad de tener que recordar a los demás cómo son las cosas, pues Podemos ha reconocido en su comunicado que los de la SER están en su derecho de vetarlo en su emisora. Pero ese derecho aparte ¿dónde queda la verdad, señor Gabilondo? Pues lo cierto es que en “Hora 25” no se invita a Errejón como persona, sino como representante de un partido, y de la misma manera que la SER tiene el derecho a vetar a Montero, Podemos tiene el derecho a decidir quién le representa. No es ese el tema. La explicación que debió dar Gabilondo, y que eludió, es por qué la SER veta a Montero, dado que este veto reduce la pluralidad de su tertulia en perjuicio de sus oyentes. La razón es obvia. La SER teme lo que pueda decir Montero y no teme lo que pueda decir Errejón.
En seguida Jorge M. Reverte se lanza a decir en El País:

Hasta ahora, Pablo Iglesias ha tenido mucha habilidad en tratar a esa base social, la ha pastoreado desde el radicalismo asambleario hasta hacerla participar en un partido que tiene todas las trazas de acabar en un modelo leninista, sin excluir el uso más trapacero de la aparente libertad de expresión (Irene Montero designada tertuliana por el dedo del partido).

Está claro que estos periodistas tienen que batallar sin argumentos, obligados así a una falta de pudor que, hay que reconocerlo, llevan con una dignidad encomiable.

El impacto de las redes en los medios tradicionales

Con esta realidad presente (la de medios que no están obligados a la objetividad y la verdad y que han mantenido un monopolio sobre la información y la opinión) es fácil evaluar el impacto de las redes.

La web del Ayuntamiento de Madrid y la queja de periodistas acosados

Recuerden lo que ocurrió con la página Versión Original que el Ayuntamiento de Madrid abrió en julio de 2015 para salir al paso de las informaciones erróneas publicadas en los medios privados. ¡Cuántos fervientes demócratas ofendidos por esa web hasta que se enteraron de que la UE tiene una semejante! Los periodistas defendían su monopolio enojadísimos y a lo loco. “La Constitución garantiza la libertad de información y el derecho del ciudadano a recibir información libre y plural”, alegaba Elsa González, presidenta de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España, sin darse cuenta de que con ese argumento estaba defendiendo la libertad de información del Ayuntamiento y el derecho del ciudadano a recibir información plural (y por tanto también del Ayuntamiento).

Ahora, el pasado 6 de marzo, Victoria Prego, presidenta de Asociación de la Prensa de Madrid (APM) hizo pública una petición de amparo de un grupo de periodistas que se sienten acosados y presionados por el equipo directivo de Podemos encabezado por Pablo Iglesias, así como por personas próximas a ese círculo.

“Esta inaceptable campaña -dice la APM-, que está creando un estado de miedo entre los periodistas, tiene como fin el de persuadirles de que les conviene escribir al dictado de Podemos, además de tratar de conducirlos hacia la autocensura”, y recuerda a Podemos que puede recurrir al derecho de rectificación cuando juzgue que una información incumple el necesario principio de veracidad, “en lugar de atacar de forma inadmisible a su autor o al medio que la publica”.

Secreto

Antes de nada ¡qué curiosidad! ¿Quiénes son esos periodistas, qué amenazas han recibido, de quiénes, en qué momento? ¡Mira que si entre ellos estuvieran Inda y Marhuenda! En el texto de la APM no hay pruebas, ni nombres, ni datos, y pese a que han sido exigidos, la APM no los ha dado.

Pablo Iglesias ha invitado a que se haga la denuncia ante un tribunal para que sea un juez el que dictamine si se ha cometido o no algún delito. Ningún periodista ha denunciado en los juzgados el supuesto acoso de Pablo Iglesias y su gente.

Dos pájaros de un tiro: las redes y Podemos

Pese al secreto en seguida los medios conservadores han caído sobre Podemos sin intentar antes verificar los hechos denunciados.

El País colocó el comunicado de la APM en primera a tres columnas bajo el título “El método de intimidación de Podemos a la prensa”, añadiendo un editorial titulado “El acoso de Podemos”, dando por hecho que intimidación y acoso existen. Y es que El País dice haber constatado la existencia de mensajes en los que alguna persona de la confianza de Pablo Iglesias llama “tonto” a un periodista o le dice “de donde no hay no se puede sacar”. ¡Madre mía, no es posible tamaña crueldad! “El problema de fondo -dice ese editorial- es que Podemos, y muy concretamente su líder, considera a los medios de comunicación un poder no electo”. Pues claro. ¿Es que acaso son un poder electo?

En el mismo periódico Jorge M. Reverte dice que “El uso de las redes sociales, en las que son auténticos especialistas algunos militantes de Podemos, puede convertir la vida de cualquiera en un infierno”.

Por cambiar de medio, en El imparcial su fundador, Federico Jiménez Losantos, ha escrito:

Si Podemos llega a la Moncloa, no solo nos despedirá cerrando los medios privados. Nos hará un ramoverde, como a Leopoldo López, o nos ahorrará este Valle de Lágrimas”.

Y ese mismo periódico digital decía el 9 de marzo:

Desde el matonismo que practican en “sus” redes sociales -el manejo en Facebook y Twitter es de manual- hasta las “discretas” amenazas, los radicales procuran llevar a cabo un férreo control de lo que ellos consideran que debe publicarse. No en vano, el propio Pablo Iglesias se ha mostrado partidario de legislar para cercenar a la carta la libertad de expresión.

En seguida han saltado a la palestra otros atacantes de mayor empaque, pero igualmente irreflexivos.

Mario Vargas Llosa dice en una entrevista en ABC: “No había amenazas así contra periodistas desde la Transición”, como si conociera realmente la clase de amenazas no publicadas. Y añade: “salvo quizá los crímenes de ETA”. ¡Hala!

También se ha sumado Iñaqui Gabilondo en un videoblog del 7 de marzo dedicado a los presuntos coaccionadores, en el que comienza reconociendo “Yo ignoro los hechos; no sé por tanto si hay razón suficiente para un documento público [el de la APM] de esa naturaleza”, para a continuación, como si lo tuviera todo claro, cargar contra Podemos, que de ello se trata, con estas tres cínicas razones: “Si Podemos quiere actuar contra el Sistema, debe esperar que el Sistema se defienda”. “Los medios, en su mayoría, formamos parte del Sistema y por tanto Podemos debe dar por supuesto que las líneas editoriales no le van a ser favorables. Esto es elemental”. Para concluir con cierta incoherencia que “También Podemos forma parte del Sistema y juega en esta liga”. Conclusión: son unos pardillos los cuadros de Podemos, con “uñas de acero” para unas cosas y “piel de mantequilla” para asumir “la ferocidad de la política democrática”.

Pero señor Gabilondo, quienes han mostrado piel de mantequilla son los periodistas denunciantes, no los cuadros de Podemos, que parecen tenerla de elefante. Y por otra parte ¿qué significa eso de la ferocidad de la política democrática? Si leemos entre renglones significa esto: si atacas al sistema prepárate, porque el sistema se va a defender de una manera feroz a través de sus medios privados, y no te quejes, que tú te lo has buscado.

Movidos por la misma ofuscación el PP, el PSOE y Ciudadanos cometieron la insensatez de solidarizarse en el Ayuntamiento de Madrid con los periodistas denunciantes y “manifestar su compromiso con la defensa de la libertad de expresión y con la libertad de información en Madrid”. ¡Y ello sin saber quiénes son esos periodistas y sin prueba alguna de que su queja sea razonable! Con buen criterio la alcaldesa, Manuela Carmena, y los 20 concejales del grupo de Ahora Madrid rechazaron hacerlo, precisamente porque ni la denuncia ni las pruebas se han hecho públicas.

La verdadera presión sobre los periodistas

Mientras la APM considera insoportable que Podemos pretenda influir en los medios, sabe sin duda que todos los partidos lo hacen, como reconocen en El Imparcial: “Es un hecho que todos los partidos, sin excepción, presionan en mayor o menor medida a la prensa.”

Sin duda la presión depende del poder que se tenga, y hay otros partidos que tienen más poder que Podemos, y que por tanto presionan con más eficacia. Ha ocurrido en RTVE, donde la retirada de los trabajadores habituales de los puestos más importantes de la redacción, y la contratación de periodistas afines, ha sido una constante desde la llegada del Partido Popular al Gobierno. El presidente del Consejo de Informativos de TVE, Alejandro Caballero, denunció recientemente que dos de cada tres periodistas que en 2012 trabajaban en los telediarios de TVE hoy ya no lo hacen.

Esa presión ha ocurrido también cuando el ministro Fernández Díaz mandó a la policía a ‘Público’ sin orden judicial.

¿Ha protestado la APM contra el Gobierno por esas y otras cosas semejantes? Pues no.

Pero la presión principal sobre los periodistas no viene de los partidos, sino, como es natural, de los dueños y de los jefes de los medios.

Según el último Informe de la propia APM sobre la Profesión Periodística, el 75% de los periodistas en este país sienten miedo a sus jefes y se autocorrigen para evitar el despido. Irene Montero, entrevistada por Pepa Bueno en la SER, dijo que lo verdaderamente grave es que ocurra esto, lo dijo tres veces y la periodista hizo por tres veces oídos sordos. No, lo importante era seguir insistiendo sobre la denuncia de la APM.

El propio Gabilondo admite que los periodistas se aplican la autocensura por culpa del paro, que acobarda. “Está en el comportamiento humano una especie de tendencia hacia la precaución, hacia la supervivencia”.

¿Y cuál es la relación entre autocensura y paro? Ahí ya no entra Gabilondo, porque tendría que decir que la razón es que los dueños de los medios echarán a quienes no se apliquen la autocensura, esto es, a los que escriban o digan algo que a los dueños les pueda molestar. Esta autocensura es la que practica el propio Gabilondo.

Por citar un ejemplo, el señor Cebrián, presidente de PRISA, vetó a los periodistas Ignacio Escolar y Fernando Berlín porque informaron de sus intereses en Panamá. Y ningún periodista de los que trabajan en PRISA, Gabilondo incluido, dijo esta boca es mía.

La ideología que subyace

Pero voy a lo que me parece más interesante. Y es que por debajo de todo este ruido hay dos ideas que los medios no se cansan de difundir. Uno es que los periodistas son un sólido y necesario pilar de la democracia. Otro es que para cumplir con su papel han de tener el monopolio de la libertad de expresión, negándosela a cualquier crítico.

Lo expuesto en la primera parte de este artículo, con ser una minucia, bastaría para sospechar que ambas ideas son dos viejas mentiras interesadas.

¿Son los medios privados un pilar de la democracia?

Elsa González achacó a la página del Ayuntamiento de Madrid un “halo de censura” y añadió la doctrina de que “El papel del periodista es ejercer ese contrapoder imprescindible en la sociedad y que garantiza a la ciudadanía el derecho a recibir información libre”. A su juicio la iniciativa del Ayuntamiento implicaba que el poder usurpaba el papel de los medios de comunicación, y no tenía cabida en una sociedad democrática.

Ahora la APM “considera totalmente incompatible con el sistema democrático que un partido, sea el que sea, trate de orientar y controlar el trabajo de los periodistas y limitar su independencia. La estrategia de acoso de Podemos vulnera de una manera muy grave los derechos constitucionales a la libertad de expresión y a la libertad de información y coarta el libre ejercicio del periodismo, que es imprescindible para preservar la salud de una sociedad democrática como la española”.

En el editorial de El País antes citado se dice que “la libertad de información forma parte de los principios básicos de las democracias cuando funcionan realmente como tales y no como autocracias disfrazadas.” Y en El Imparcial se dice: “Quien no cree en la democracia tiende a atacar a sus pilares, y el derecho a la información es uno de los más sólidos y necesarios.”

Martin Schulz, que aspira a ser el próximo canciller alemán, se ha atrevido a decir: “Quien habla de prensa mentirosa golpea a la democracia. Da igual si se trata de Donald Trump o de Pegida”.
Pero resulta que, sean cuales sean las motivaciones de Trump o de Pegida, está claro que quien habla de prensa mentirosa no puede golpear a la democracia por dos razones: una es que no hay democracia, y por tanto mal se la puede golpear; otra es que no sólo hay prensa mentirosa, sino que todos los medios conservadores han de instalarse en la mentira sistemática que exige la defensa del capitalismo y la demonización de sus enemigos. Teniendo en cuenta que esos medios (los que aparecen en los kioskos y muchos de los digitales) no responden a una intención filantrópica, sino al interés de sus dueños, por lo general bancos y fondos de inversión, ¿será acaso el poder que reside en esos bancos y fondos de inversión el que ha dado a sus periodistas el papel de contrapeso del poder? El País nos ilustra: en las sociedades avanzadas los medios son un contrapoder de la sociedad civil cuya legitimidad se la da o se la niega su audiencia cotidianamente. Pero claro, la audiencia ha tenido que elegir entre medios que todos ellos están al servicio de los intereses de sus propietarios. ¿No es excesivo llamar pilares de la democracia a periodistas que no se pueden permitir el lujo de denunciar, en nombre de la transparencia y la democracia, las diversas formas en que los propietarios de sus medios hacen imposible la transparencia y la democracia?

Por paradójico que resulte, para cumplir funcionalmente el papel de “voz de su amo”, los periodistas amaestrados tienen que presentarse una y otra vez como libres e independientes, e incluso, viniéndose arriba, como contrapoderes imprescindibles y pilares de la democracia.

El confortable monopolio de la libertad de expresión

Hasta hace muy poco los medios privados influyentes han dispuesto del monopolio de la información, la opinión, la ocultación, la crítica, el insulto y la tergiversación, y los perjudicados debían tener piel dura y aguantar, o en otro caso acudir a los tribunales. Rectificar o replicar, sólo si el medio se lo permitía. Enjuiciar al que los enjuiciaba, ¿dónde hacerlo? ¿Conseguir la necesaria satisfacción de los tribunales? Los jueces tienen miedo a enfrentarse a los medios y suelen justificar sus desmanes apelando a la libertad de expresión.

O sea, que en realidad el derecho constitucional a la libertad de expresión no pertenecía a cualquiera, sino sólo a los dueños de los medios y a los periodistas contratados, obligados por ello a autocensurarse. Acostumbrada a esto, la directora de la APM no acepta de buen grado que ahora se ataque a periodistas en sus propias tribunas, o en reproches y alusiones personales en entrevistas, foros y actos públicos, o directamente en Twitter. Es decir, esta señora sigue creyendo que los periodistas son intocables, y sólo los periodistas, incluso aunque ellos ataquen a otros con mentiras e insidias.

No cabe duda de que el monopolio es una situación muy cómoda. Pero precisamente ese monopolio ha sido una de las causas, y no menor, de la tradicional sustitución de democracia por plutocracia.

Me remito a la entrada de este blog “Medios privados y democracia” y reitero, para evitar malinterpretaciones, que la solución democrática consiste en que los medios privados sean sustituidos por medios públicos libres de todo control que no sea social, y a los que tengan acceso equitativo todos los partidos, ideologías e instituciones.

El comienzo del fin del monopolio y la reacción del chiringuito amenazado

Por todo lo que vengo diciendo es un suceso nuevo, de gran importancia, que el monopolio sobre información y opinión se empiece a romper con las redes sociales, que conceden libertad de expresión a todo el mundo, y no sólo a los periodistas que actúan en los medios conservadores. Ahora también tiene libertad de expresión cualquier ciudadano para escribir un blog o para decir en Twiter lo que piensa, por ejemplo lo que piensa de un periodista. Se ha invertido la situación: es ahora el periodista el que tiene que acudir a los tribunales si ha habido en las redes una actividad delictiva contra él.

Claro está, este mazazo al monopolio de la información y la opinión no se puede tolerar, porque pone al Sistema en grave aprieto.

Flemming Rose, periodista danés investigador en el Cato Institute de Washington y autor de La tiranía del silencio (Oberon 2016) denuncia que las leyes contra los delitos de odio, concebidas para luchar contra el terrorismo y el extremismo, se aplican hoy a las palabras polémicas pero no violentas de los cómicos, los detractores de la inmigración y el islam y los musulmanes contrarios a la democracia y a Occidente, y que los Gobiernos de Europa occidental defienden esas restricciones con un lenguaje inquietantemente similar al de los dictadores. Con distintos pretextos lo hacen el Gobierno británico, el Gobierno alemán (que propone multas de hasta 50 millones de euros y penas de prisión por difundir noticias falsas) y el español (ley mordaza).

Ahora bien, si lo que se quiere eliminar es la mentira, la desinformación, la incitación al odio ¿por qué los Gobiernos no toman contra los medios establecidos y “corruptos” las mismas medidas que contra las webs, los blogs y las redes sociales?

Es una pregunta retórica, el lector informado conoce perfectamente la respuesta. Esos medios son prosistema y por tanto tienen licencia para mentir y para incitara al odio (odio, por ejemplo, a los “antisistema”). Y lo que molesta de las redes no es la mentira (a ella el Sistema está muy acostumbrado), sino que se difundan verdades que antes no salían a la luz.

Oigan todo ese cuento en torno a la posverdad, desafortunado término tan vacuo como se requiere para un éxito inmediato. Hace referencia a las mentiras que pasan por verdades en las redes. ¿Y cómo llamar entonces a las mentiras que han venido pasando y pasan por verdades en los medios tradicionales? Ah, esas mentiras no son posverdades, sino las verdades del Sistema.

jmchamorro@jmchamorro.info

¿SE ESTÁ DESMORONANDO EL SISTEMA?

 En los medios de comunicación los “expertos” suelen ocuparse de la actualidad, pero como si estuviera compuesta por cuestiones superficiales del tipo de lo que alguna persona u organización ha hecho o dicho, o de lo que acaba de ocurrir aquí o allí. También es necesario ocupar un punto de observación desde el que sea visible una realidad más amplia, hacia atrás y hacia adelante. Ciertas cosas eran de una forma hace muy poco, ayer mismo, y la situación ha cambiado en aspectos que pueden ser decisivos.

La vieja situación que parecía estable y definitiva

Estados Unidos único poder imperial

Aprovechando que la segunda guerra mundial se había desarrollado lejos de su territorio, devastados los restantes países intervinientes, Estados Unidos impuso los Acuerdos de Bretton Woods concebidos a su gusto y beneficio. El Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial se presentaron entonces como medio de evitar que una futura nueva depresión económica volviera a ser caldo de cultivo para el fascismo y la guerra, pero quedaron bajo control de Estados Unidos como instrumento de un nuevo colonialismo. Además, para salvaguardar el capitalismo en el mundo era necesario crear y mantener un enorme ejército, con  bases militares en otros países, flotas patrullando los distintos mares, capacidad aérea temible, tecnología creciente para asestar golpes y para evitarlos, y ello obligó a dos estrategias dependientes de la confianza de muchos países: fabricar dólares a capricho (aprovechando que, al ser moneda de referencia básica, su demanda mundial evita los efectos inflacionistas que esa práctica tendría para las restantes monedas) y aumentar la deuda colocando bonos del Tesoro de Estados Unidos por todas partes.

Después de hacer lo necesario para hundir a la URSS (carrera armamentística, “Operación Ciclón” en apoyo a los rebeldes en Agfanistán) quedó como único poder imperial de la tierra, con sobrada capacidad para imponer a sus aliados y a sus enemigos la política que beneficiaba a su élite económica. Esa política era presentada como lucha por la democracia y la paz, y muchos, dentro y fuera de Estados Unidos, creían que era así. Sin embargo parte importante de esa política era la explotación de países indefensos, cuyos dictadores obedientes permitían el saqueo de su pueblo a cambio de una parte del botín colocada a buen recaudo en paraísos fiscales.

Una UE prestigiosa

Entretanto, desde 1951 (Comunidad europea del carbón y del acero, Tratados de Roma del 57, de Maastricht del 92, de Ámsterdam del 97 y de Niza de 2001) se fue desarrollando la Unión Europea con creciente prestigio en el ámbito moral, proyecto al que muchos deseaban sumarse y al que veían como modelo de respeto a los derechos humanos, de democracia y de bienestar social.

Un capitalismo relativamente domado

Aunque el capitalismo no puede dejar de ser irracional e injusto, el de ayer no era todavía salvaje. El mercado premia siempre con más a los que tienen más, y con menos a los que tienen menos, pero existían ciertas regulaciones que daban preeminencia a la economía real, la que produce mercancías y servicios, frente a la meramente especulativa.

Se cumplía una condición necesaria para la estabilidad del Sistema

Esa condición es que partidos políticos, medios de comunicación y altos funcionarios, entre ellos los judiciales, estén controlados por el poder económico.

Todos los partidos políticos con capacidad de gobierno eran pro-sistema y gobernaban y legislaban al servicio del amo en los capítulos fundamentales, laboral, económico y fiscal. Los partidos eurocomunistas habían abandonado el intento de revolución violenta y, aceptada la legitimidad de la democracia capitalista, pretendían un cambio social mediante una toma del poder vía elecciones. Se los toleraba en la medida en que su pretensión era ilusoria. Estaban controlados a través de sus deudas. Tras un cierto éxito, sobre todo en Francia e Italia, cayeron en un papel anodino.

El monopolio en la fabricación de la opinión e información públicas estaba asegurado, en manos de las iglesias, los partidos políticos y los medios de comunicación, fueran privados, bajo control de sus propietarios y al servicio de la ideología e intereses de éstos, fueran públicos, controlados por políticos pro-sistema. Era así fácil fabricar la opinión de que vivíamos en democracia, y de que los partidos políticos representaban los intereses de sus votantes.

Para cada clase de gente había una clase de medios, unos carentes de prestigio y otros prestigiosos. Todos se presentaban como encarnación del derecho de libertad de expresión, dechados de objetividad y garantía de democracia, y hacían su autoalabanza con cualquier pretexto sin que nadie hiciera objeciones públicas.

La estrategia de mentira sistemática en apoyo del sistema se aplicaba en cada caso de forma distinta. Mientras los medios carentes de prestigio utilizaban directamente la mentira, los serios utilizaban el silencio, el realce de lo anodino, la exaltación de valores deseables, pero como si sólo pudieran prosperar en la democracia capitalista, el ataque virulento contra todo lo que oliera a colectivismo, todo ello para dar una versión radicalmente falsa de la realidad bajo una apariencia de objetividad y neutralidad sin tacha. Cualquier intento, en cualquier parte, de justicia y equidad era condenado y descrito como antidemocrático y criminal.

Personas de gran prestigio, porque su voz y su figura parecían garantía de honradez por encima de toda sospecha (cualidad muy bien pagada), hablaban muy sesudamente de cualquier cosa en los medios “serios”, pero nunca de lo fundamental. Tras omitir aquello que demandaba ser dicho y gritado una vez y otra, se dedicaban a su cháchara.

Poblaciones adormecidas

Sometidos a una incansable y tenaz propaganda anticomunista y a una continua afirmación de las bondades del sistema, la mayoría de la gente no podía hacer otra cosa que aceptar todo daño propio como un mal menor (y así se fue viviendo el inicial desmantelamiento del Estado del bienestar en Europa), e incluso aceptar como beneficio lo que era un daño.

Terrorismo bajo control

El recurso a la fuerza de quienes se situaban frente al sistema de manera violenta era un terrorismo de efectos asumibles, previsible y acotable en sus acciones y efectos.

Sin alternativa

Se explica así que en 1992 Francis Fukuyama afirmara (en El fin de la historia y el último hombre) que debido a la disolución del bloque comunista, la única opción viable es la democracia liberal, tanto en lo económico como en lo político. Las ideologías habían dejado de ser necesarias, sustituidas por la economía. A la mente febril de Fukuyama Estados Unidos se presentaba como la única realización posible del sueño marxista de una sociedad sin clases, y el fin de la historia significaba el fin de las guerras y las revoluciones sangrientas; los hombres se dedicarían ya a satisfacer sus necesidades a través de la actividad económica sin tener que arriesgar sus vidas en ese tipo de batallas. Naturalmente, a este torpe cuento se le dio mucha difusión. El marxismo era una vieja ideología ya caducada.

Y sin embargo… ¡cómo ha cambiado todo esto!

Sin que personas como Fukiyama lo captaran, este panorama había comenzado a cambiar precisamente cuando se impuso la ideología neoliberal en Europa y Estados Unidos como pensamiento único. Se desregularon espacios económicos dejándolos a la voracidad insaciable del dinero, se privatizaron servicios que debieran ser públicos, y se estableció una globalización que se presentaba como inevitable: había que adaptarse a ella si no se quería perecer. Pero no se trataba de una globalización inevitable, sino sólo de la forma que conviene a los depredadores, astuta conexión de regulaciones y desregulación: regulaciones estatales muy efectivas en defensa de la propiedad privada y un espacio mundial sin normas en el que el capital financiero y especulativo puede actuar a su antojo.

El panorama ha cambiado por estas cosas:
1. Estados Unidos es un imperio en decadencia y la UE ha perdido su glamour.
2. Haciendo uso de la libertad que la nueva legislación concedía a los bancos se inició un proceso de ingeniería financiera en que las audacias y astucias llegaban cada vez más lejos en el afán codicioso, y el invento se escapó de las manos de los astutos inventores, dando lugar a la crisis de 2008.
3. El desarrollo de Internet ha traído las redes sociales, los canales de YouTube, la prensa digital, los blogs y los youtubers de izquierdas, cuyas voces llegan a cualquier parte del mundo sin necesidad del aval y apoyo económico de un grupo bancario.
4. Como consecuencia de la crisis y de las redes sociales han surgido partidos no controlados.
5. Hay una nueva forma de terrorismo.

1. Imperio en declive

En 1960 Europa, Estados Unidos y Japón disponían del 70% del PIB mundial. Hoy han bajado al 55%. El G-7 (Alemania, Canadá, Francia, Reino Unido, Estados Unidos, Italia y Japón) que en 1992 tenía el 60% tiene hoy el 54%, y por eso ha sido necesario crear el G-20, que concentra el 85%.

Con la sigla BRICS se hace referencia a la asociación económica-comercial de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, las cinco economías nacionales emergentes más importantes del mundo, con gran población (China e India por encima de los mil cien millones, Brasil y Rusia por encima de los ciento cuarenta millones), un enorme territorio (casi 38,5 millones km²), alto valor estratégico, riqueza en recursos naturales y un gran crecimiento de su producto interno bruto y de participación en el comercio mundial. Estos países, aun carentes algunos de ellos de poder militar, no obedecen sumisamente las indicaciones imperiales.

Y si tomamos en cuenta el poder militar, el mundo es ya tripolar: Estados Unidos, Rusia y China.
Ello significa que el imperio estadounidense está en decadencia.

Pero hay algo más: su deuda ha llegado a tal nivel (hay muchos números, según se tome en cuenta la federal o también la de los Estados y municipios, pero ninguno baja de 20.000 billones de dólares en terminología europea, o sea, de millones de millones), que es una deuda absolutamente impagable, siéndolo más por la necesidad que tiene Estados Unidos de seguirse endeudando, y ello cuando la confianza internacional en el dólar y en los bonos del Tesoro americano ha empezado a bajar y se buscan alternativas.

China representa el poder del futuro, no sólo por su crecimiento económico y su poderío militar, sino por la forma en que sus niños y jóvenes conciben el estudio y el esfuerzo por diferencia con la juventud occidental.

Los estrategas estadounidenses Zbigniew Brzezinski y Henry Kissinger saben bien que todo ha cambiado. Kissinger intentó un G-2 entre Estados Unidos y Rusia para frenar a China, Brzezinski concibió un G-2 de Estados Unidos y China contra Rusia, pero Rusia y China mejoran sus relaciones y ya no están a expensas de los deseos de Washington. A la vista de ello Brzezinski piensa que Trump debería propiciar que Estados Unidos, Rusia y China trabajen coordinados para mantener la estabilidad mundial. Pero el desconcierto aumenta (y una consecuencia de ese desconcierto ha sido precisamente la elección de Trump como presidente).

Al actuar contra Rusia (sanciones económicas) y contra China (el TPP), Obama ha podido comprobar, a la vista de los efectos, que Estados Unidos no tiene ya capacidad para imponer su criterio. Trump parecía intentar primero un acercamiento a Rusia contra China, pero de improviso se enfrenta a Rusia con su lanzamiento de misiles contra Siria, y sale del TPP dejando un espacio que China está dispuesta a ocupar.

Añádase que el poder militar de Estados Unidos no le garantiza la victoria en las guerras en que pudiera tener la tentación de meterse. Sus torpezas militares y diplomáticas imperiales han generado los problemas actuales en Irak, Siria, las tensiones con Irán, con Corea del Norte, sin que pueda resolver ninguno de estos asuntos a su satisfacción. Sus soldados son mercenarios que no quieren morir y que luchan en países en los nada se les ha perdido. Además la muerte de un soldado americano es tomada en su país como una tragedia insufrible. Poco pueden contra aquellos que se sienten atacados en su propia casa y que no temen a la muerte, incluso la buscan si es un medio para hacer daño al enemigo. Estados Unidos puede lanzar misiles desde sus destructores o aviones, pero teme implicarse con tropas sobre el terreno.

2. Una UE afeada y disminuida

La UE, que era un ideal admirado y apetecido, se ha ido hundiendo en un fangal desde que la socialdemocracia europea, como si hubiera creído eso del fin de las ideologías, se rindió al pensamiento único, cuyas imposiciones han convertido a la Unión en cortijo de un poder económico autodestructivo. La reacción brutal contra Grecia, que la derecha española festejó como una derrota de Syriza (y un aviso, por tanto a Podemos) fue en realidad una derrota de la UE.

En agosto de 2015, bajo el título Syriza acaba con el mito de Europa, escribí en este blog:

“Para la población que votó No en el referendum ha sido un trago amargo comprobar que Tsipras ha tenido que traspasar las líneas rojas que había trazado. En cambio los medios conservadores han festejado con ruido y alborozo el fracaso de Syriza. Los periodistas y los políticos conservadores miran a corto plazo. Visto el asunto con más perspectiva parece evidente que el desaguisado para la Europa neoliberal es mucho más grande que para Tsipras, Syriza o Grecia.”

Añadan a este asunto el tema de los inmigrantes y refugiados, con decenas de miles de niños migrantes desamparados, que ha dejado claro hasta qué punto era acertada la denominación “Europa de los mercaderes”, con unas élites gobernantes insensibles y brutales, y una parte de la población mal socializada (xenófoba, racista, violenta).

Son más los que ahora se quieren ir de la UE que los que quieren entrar. Ha empezado por marcharse Gran Bretaña, pero según el Pew Research Center la opinión favorable a la UE ha bajado en Italia del 78 al 59%, en Francia del 69 al 38% y en España del 80 al 47%.

3. Efectos de la crisis de 2008

No se aprovechó esa crisis para reformular el capitalismo, como tantas veces se había prometido en crisis anteriores, sino para fingir que obligaba a medidas drásticas, sin posible alternativa, que consistieron en acelerar el desmantelamiento del Estado del bienestar en muchos países europeos y en condenar a los trabajadores a la precariedad, el paro, la pérdida de derechos y los bajos salarios, pasando muchos de ellos a la condición de trabajadores pobres. En España se argumentó que habíamos vivido por encima de nuestras posibilidades, o que las reglas son las reglas, o que las deudas deben ser pagadas (no importa que sean ilegítimas), o que las pensiones peligran por el envejecimiento de la población, y todo ello como pretexto para recortar en los presupuestos las partidas dedicadas a educación y sanidad, y para saquear la caja de las pensiones, con una clara invitación a que se acuda a la educación, la sanidad y las pensiones privadas.

Evidentemente, la causa de los recortes nunca ha sido la falta de dinero, sino sólo que un exceso de dinero está en manos privadas y que los gobiernos sumisos no osan subir los impuestos a los ricos en la cuantía necesaria para promover el bienestar colectivo.

4. El descrédito de los medios de comunicación

Respecto al adoctrinamiento de la población, las redes sociales han generado un proceso de diseminación de verdades que va poniendo algunas cosas en su sitio para grupos de población cada vez mayores.

Sin duda las redes sociales son un vertedero de falsedades, estupideces e insultos, porque todo eso configura de hecho la mentalidad de una parte de las actuales poblaciones. Lo que antes se gritaba o se mascullaba en la barra de un bar o en la privacidad del domicilio se expresa ahora en las redes, y cualquier sandez o ataque miserable goza de la capacidad de difusión mundial. A su vez, la prensa digital es a veces vomitiva (ahí están Alerta Digital, Okdiario, El Imparcial, Mediterráneo Digital, Periodista Digital), pero también por las redes circula el conocimiento que no tenía acceso a los medios de comunicación controlados. Lo que nunca se publicaría en El País, en Le Monde o en New York Times se puede publicar ahora en un blog independiente o en un periódico digital como Público o CTXT (cuyo aumento de lectores es reconfortante).

Por las redes circulan también juicios certeros sobre los medios controlados y sus colaboradores, que de esta forma están perdiendo su gratuito prestigio. De ahí la acusación hecha contra Podemos por diez periodistas y aceptada por la Asociación de la Prensa de Madrid. No soportan que lo que antes no se podía decir de ellos (no había dónde) se diga ahora. O sea, que se descubra su papel de servidores dóciles de los dueños de los medios, papel que les obliga a mentir, difamar y callar según les venga impuesto.

5. Partidos no controlados

El hecho de que la crisis no haya afectado a los que la promovieron (por el contrario han aumentado escandalosamente sus ingresos) , y que se la hayan hecho pagar a sus víctimas, sobre todo a los que vivían de un sueldo o salario modesto, ha dejado más claro que nunca que este sistema es inaceptable. Tener conciencia de ello y de que los recortes no eran una opción inevitable, sino sólo la opción que impusieron unas élites tan miopes como codiciosas (conciencia que hubiera sido imposible sin Internet), ha generado una indignación con efecto imprevisto: en algunos países, a la izquierda de los partidos prosistema, han surgido partidos como Syriza y Podemos, no controlados, con gran alarma de quienes gobiernan, que han intentado liquidarlos cuanto antes para evitar la imitación que prendería en otros países si se les deja tener éxito.

A los de Syriza se les ha castigado eficazmente y a los de Podemos se ha intentado hacerlo por todos los medios, incluidas las mentiras fabricadas por policías políticas y propagadas de muy buena gana por los medios de comunicación. Pero ahí siguen, capaces de decir lo que los restantes partidos no pueden, y demostrando que hay otra forma de gobernar allí donde han conseguido algún poder.

6. Nuevo terrorismo

El dolor y la frustración del mundo colonizado y dominado por las élites occidentales ha generado un nuevo terrorismo contra el que la defensa es difícil. Se trata de “lobos solitarios” dispuestos a inmolarse, adoctrinados en la Red, al margen de organizaciones detectables y controlables por el aparato policial. Quien está dispuesto a morir es mucho menos controlable que quien desea seguir vivo.

Inestabilidad

Estos cambios nos sitúan en un mundo inestable, que difícilmente puede volver a ser como era a comienzos de este siglo. Nadie puede garantizar que no caigamos otra vez bajo el dominio de los fascismos y del poder arbitrario, con licencia para torturar y matar a los oponentes. De momento el autoritarismo va ganando espacio, sea con el pretexto del terrorismo, sea apelando a limpiar la red de noticias falsas o comentarios delictivos. La libertad de expresión que tanto han invocado ya no les gusta, desde que la puede ejercer todo el mundo, y están ideando cómo acabar con ella.
Nunca fue tan necesario el papel de una izquierda anticapitalista que, ante esta situación, sepa responder con lucidez a la pregunta “qué hacer”.

jmchamorro@jmchamorro.info